sábado, septiembre 27, 2008

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Bueno. Hoy es mi último viernes de curro. Mi último viernes de las vacaciones de verano. Vacaciones que se han visto pelín truncadas por la necesidad de ganar pasta. Pasta que se me ha fundido como el queso en las pizzas que vendo. Pero bueno. Algo me he llevado. Aunque sean potingues y ropas xD

He de reconocer que estoy algo nerviosa. No sé con qué gente voy a estar en clase; la mayoría será nueva para mí. Y me da pereza volver al rollo de hacer nuevos amigos. Aunque también es una oportunidad para “lavar” mi imagen. De que me etiqueten de otra forma. Porque siendo sinceros, todo el mundo lleva alguna etiqueta colgada de alguna parte. Y yo siempre llevo dos muy visibles, que no me permiten ni avanzar, ni cambiar ni nada de nada.

Es algo que he estado rumiando últimamente. Con el Fruto Seco, con la Ensalada, con Cosa… Es por mi actitud y mi forma de ser. Por mi forma de actuar. Imprimo sobre mí unas características. Que sí, son ciertas, pero no son todo lo que soy. Aunque la gente no se da cuenta, y una está cansada de eso. Cansada, asqueada, harta… usad la palabra que más os guste; todas vienen a significar lo mismo en este caso. Quemada también está en la lista. Lo digo por si no se os había ocurrido.

Así que… Hay que cambiar. Desde la ropa hasta el pelo, los mohines, los gestos, la forma de hablar. En este gran teatro de idiotas hay que actuar, porque si no, nunca te dan un papel importante, o al menos uno que se acerque al que tú quieres. Así que actuaremos. Y seremos lo mejor que se ha visto sobre el escenario. Porque no es la ambición lo que me mueve, ni la venganza, ni siquiera son los objetivos. Es la mala hostia. Y con esto se pueden hacer cosas increíbles.

No hay espacio para sentirse mal, ni desgraciada. No hay sitio para la culpa desmedida o el exceso de preocupación. No hay que pisotear, pero tampoco dejar que te pisoteen. Hay que calcular, montar estrategias, aplastar todo con una lógica fría y lo que se salga de ello… pues al cuerno. Con buenos modales, una sonrisa en la boca y el guión que te toque para ese día, claro.

Seguro que algunos opinan que esto es ser hipócrita, falsa, farsante… También hay varios sinónimos que aquí irían bien. El caso es que sí. Efectivamente. Pero unos párrafos no van a calmar la mala hostia que se me ha ido generando en años de intentar hacer lo correcto, de comerme mis marrones y los de los demás, de aguantarme, de callarme… No. Siempre he procurado ir con lo que era mi verdad por delante (sin imponerla, sólo exponiéndola), con la esperanza de… no sé. De saber que lo que estaba haciendo no era en vano. De que servía para algo. De que la vida era algo mejor.

En resumidas cuentas, voy a ser un poco víbora, un muy zorra, un algo loba, un bastante perra y bueno, ya que estamos, un puntito de jilguero o así no me iría mal. Siempre me ha gustado cantar, así que hacerlo bien no estaría mal. ¿Y por qué? Porque estoy enfadada con mis errores, sí, pero también con los del resto del mundo. Que siempre, siempre, siempre he acabado tragándome la culpa (la tuviera o no), así que esta vez es compartida. Porque me da la gana.

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lunes, septiembre 01, 2008

Ha sido un verano...


Ha sido un verano extraño. Ha tenido unos altibajos brutales, cosas fantásticas y cosas que me han hundido en la miseria. Divertido, vamos. La gente me ha dicho que he cambiado. Un poco me supongo que sí, aunque no sé hasta que punto. No sé si eso es bueno o malo. Pero creo que si he cambiado, será porque lo necesitaba. Asique en principio no me parece mal. Ya lo veremos.

Ha sido un verano raro. Muchas cosas han empezado y otras van a terminar dentro de nada. Algunas me dan pena. Como la marcha de ciertas personitas, por ejemplo, que ya está a la vuelta de la esquina. Pero es su vida, su futuro, y es normal, la gente se va. Quiero creer que seguiremos manteniendo el contacto; al menos por mi parte espero seguir manteniéndolo. Cuesta mucho ganarse la confianza de alguien como para que unos pocos kilómetros de nada la rompan.

Ha sido un verano asfixiante. Hubo un momento de colapso, un desbarajuste causado por no sequé cosa que me rompió por dentro. Pero gracias a él, sé quién ha estado ahí, sé quién me ha ayudado. Y también descubrí el trasfondo de la relación con mi madre. Muy entretenido. No ha sido un mal aprendizaje, aunque mi fe en la humanidad ha menguado un poco. Me he cansado, supongo.

Ha sido un verano chocante. Mucho calor, mucha playa y mucho desasosiego. Melancolía, tristeza e inseguridad, sentido de culpa, análisis que no me llevan a ninguna parte… se mezclaban con la brisa marina de Bakio, con las canciones de Donosti, con la arena de Plentzia, con el asfalto de Barakaldo, con las calles de Bilbao y con el puente colgante. Y aún así, pese a ese batiburrillo mental, me lo he pasado genial. Gracias al cielo, estáis vosotros.

Ha sido un verano horrible. Ha sido un verano estupendo. Ha sido un verano jodidamente contradictorio. Pero he aprendido, que es lo que cuenta. Ha sido un buen verano. Supongo.

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jueves, julio 24, 2008

Uf...

Y tras una pequeña duda existencial... De si debía o no publicar un artículo... Aquí vengo, con las entrañas en la mano, a la vista de todos. Al fin y al cabo, en el momento lo hubiese publicado, y aunque lo que más miedo me da es la compasión que me podáis tener, creo que también tenéis derecho a leer.

Me iba a meter ya a la cama. Pero me he puesto a pensar. En lo de siempre, claro. En lo que peor llevo en estos momentos. En mi vida sentimental. Y he llegado a una conclusión… una conclusión que no me gusta, pero ey, es lo que hay. Cuando me acuesto con alguien, no suelo quedarme después. Nunca. Repasando… Creo que sólo tres veces. Y sólo una con el que fue mi pareja.

No me quedo porque… porque es mentira. Toda la retahíla de besos, abrazos y mimos de después es mentira. Una mentira muy bonita, pero un engaño igualmente. Y pensando, mi vida sentimental ha sido un engaño. ¿Por qué? No lo sé. Yo he estado ahí. Yo he intentado dar lo mejor de mí. Guardándome cosas, tratando de que mi compañía sea agradable, de ser un hombro, de ser una persona en la que confiar. A cambio he encontrado mentiras, preciosas mentiras que no fueron verdad jamás, aunque creyese en ellas. Igual es que doy demasiado y abrumo con lo que soy.

¿Es tan difícil quererme? ¿Qué es lo que hago mal? Porque da igual lo que dé, da igual lo que intente. Oh, sí, me caes muy bien. Y ya. Si necesito un hombro, te llamaré. Si necesito un chocolate caliente, te llamaré. Si necesito una botella de tequila y dos katxis de peche, te llamaré. Si necesito un polvo, pues también. Y tú puedes pedirme lo mismo. Pero ni se te ocurra enamorarte, ni se te ocurra pensar que te voy a dar estabilidad emocional. Para las relaciones de verdad está el resto. Tú eres lo que hay mientras busco una persona que me llene. En plan… Bueno, de algo hay que vivir hasta que encuentro mi verdadera vida.

¿Por qué? ¿Dónde están mis mimos y mis abrazos? ¿Tan atroz es querer que me quieran? No lo sé, porque ya no sé nada. Nunca lo he sabido, siempre he fingido que no me importaba. Al final, si llevas mucho tiempo mintiéndote a ti mismo, puedes tener la suerte de creértelo. Creo que hasta ahora me lo había creído. No me importa, puedo vivir así; total, es una chorrada. Son palabras que revoloteaban por mi mente todo el tiempo. Así, con todo. Y aprendes a que sean verdad, a creértelo. Y así, con todo.

“Todos necesitamos mimos de vez en cuando”, me dijeron hace no mucho, en una situación de post-polvo. Y sí, todos necesitamos mimos, apoyo, besos, caricias. Pero yo quiero unas de verdad. No sólo por compromiso, no sólo por estar ahí. Quiero algo especial, algo que sólo sea para mí. Por eso estar enganchado al brazo de alguien, cogerle de la mano, dar un beso en la mejilla… me resulta tan complicado. Son signos de afecto, no los regalo. Son cosas importantes para mí, aunque nadie se dé cuenta.

Hoy en día, todo está muy destilado. Agarrar a alguien del brazo es lo más normal del mundo, pasarle la mano por los hombros a alguien, dar un abrazo. Dos besos al despedirse, al saludar, ¿quién no los ha dado? Algo que debería ser un tesoro se ha convertido en un gesto carente de sentimiento. Pues bien, yo no soy así. Me encantan los arrumacos. Joder, es lo normal. Pero quiero que sean especiales, quiero que sean para mí, nada más. Si te los doy, ten por seguro que son sólo para ti. Si son rutina, no los quiero. Follamos y me piro; tengo casa donde dormir.


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lunes, julio 07, 2008

...



Gleichgültigkeit

اللامبالاة

Lhostejnost

冷漠

무관심

Ravnodušnost

Ligegyldighed

Välinpitämättömyys

L'indifférence

Αδιαφορία

उदासीनता

Onverschilligheid

Indifference

Indifferenza

無関心

Likegyldighet

Obojętność

Indiferença

Indiferenţă

Безразличие

Likgiltighet

...Yupi.

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domingo, junio 15, 2008

Mala Hostia


De Mala Hostia. Cabreada. Susceptible. A la que salta e hipersensible, así estoy. Putas pastillitas de mierda. Lo que no han conseguido años y años de disgustos lo consiguen unas pastillas de 2mm de diametro en dos semanas. Manda huevos. Es un cóctel hormonal encerrado en un círculo de color rosa que potencia todos los cabreos reprimidos de mi vida y me hace vomitarlos hacia fuera. Junto con dolores de cabeza y vómitos de verdad, pero eso es otra historia.

Me toca las pelotas, porque antes pasar de los asuntos que me podían llevar a un conflicto sin sentido me resultaba muy fácil. Qué demonios, se me daba de puta madre. Ahora no, tengo unas ganas
impresionantes de discutir y mandar a tomar por culo a todo dios. Cualquier cosa que no me gusta, que antes sólo hubiese provocado un "Hmm" y un encogimiento de hombros, ahora me inicta a arrancarle la cabeza (no me importa si real o metafísica) al interlocutor. Las "injusticias" con los míos me ponen más del hígadillo, siento la imperiosa necesidad de meterme en todo para ponerlo a mi manera, que mi madre me diga más de tres palabras seguidas me irrita más que cualquier otra cosa y no tengo ganas de hacer nada; sólo de gritar muy fuerte y muy seguido. JODEEEEEER.

Lo peor, es que me pongo así, bufando sin parar contra nadie en particular y todos en general y no hay nada que me quite la mala hostia. Exagero mis reacciones, no me apetece hacer nada; me dan ganas de llorar y luego me encuentro con una rabia tal que... que... que joder, que espero que todo el mundo tenga frigoríficos antinucleares, por lo que podría pasar. Es que me toca los huevos, porque yo no soy así, siempre he conseguido mantenerme a ralla, siempre he conseguido controlar lo que yo quería y ahora se me escapa de las manos, me cuesta muchisímo no soltar borderías que ni siquiera sé de donde salen o hacia quién.

Porque esa es otra, no tengo ningún motivo especial para este descontrol, está ahí y ya está. Hoy, por ejemplo, me han dicho que iban a pintar toda la casa de color salmón. Antes me hubiese dado lo mismo, es un puto color. Horrible, sí, pero para lo que piso la casa a mí me da igual. Pero no, la nueva yo ha empezado a murmurar y ya me he puesto de mala hostia. Después, cuando me han dicho que si no leía ya los libros que tengo se iban a la basura casi le meto una hostia a mis padres: A él por sugerirlo si quiera y a ella por permitírselo. Me he ido de la cocina y me he encerrado aquí, en mi habitación.

Tengo una sensación... Como de si mi vida hubiese estado compuesta por vasitos que se han ido llenando y ahora, uno por uno, pero todos a la vez, se hayan ido volcando. O mejor dicho, se estén volcando. Me siento muy frustrada, echo pestes continuamente y ya... ya no sé si soy yo. Porque cuando no estoy de mala hostia, entro en un estado de gilipollez aún más suprema y me dan ataques de melancolía en los que sólo quiero echarme sobre el hombro de alguien y sentir que está ahí. Y me jode. Porque eso es pedir ayuda. Y no me jode pedir ayuda por orgullo o alguna cosa de esas; creo que no las uso. Es por dar la murga a los demás. Bastante tiene la gente con sus propios problemas como para encargarse de los míos. Si alguien viene a mí y me necesita, pues claro que estoy. Eso no me importa, es distinto. Pero me jodeee... me jode no ser fuerte y ser victimista y estar lloriqueando y no saber valerme por mi misma.

Putos traumas. Y putas pastillas, que me los sacan a relucir. Enfin... Que si os doy una mala contestación a alguno... Lo siento. Ù_ú

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miércoles, abril 09, 2008

La Odisea de La Cartera

Pues nada. Si ayer vine a soltar el rollo desde un punto de vista pseudoromántico y filosófico, hoy toca un post breve y llenito de mala ostia. ^^ La noche ha sido una puta basura, ahogándome cada poco, dando vueltas en la cama y con la espalda destrozada. El desayuno, metido a la fuerza para que mi abuela no proteste, con ganas de vomitar incluidas. La ida hacia el bus, con mi paso rápido de siempre; al ver que estaba ya en la parada, corriendo entre resbalones para esperar diez minutos a que arrancara. Pero el punto álgido ha llegado al mediodía.

El caso es que hoy he perdido la cartera. Con la tarjeta de crédito, el D.N.I. y el carnet de la uni dentro. Amén de las fotos de mis niños y niñas, de billetes de mis idas y venidas, del ticket de mi primer viaje en avión, de entradas de cine y conciertos... de mis recuerdos, vaya. Eso me jode más, la verdad, son irremplazables. Salvo eso, pos bueno, qué se le va a hacer... ¿no?

El hecho de haberla perdido me importa una mierda. Lo que me ha jodido es la actitud de aquella a la que debo llamar madre por un error (no me lo habrá dicho veces...) del destino. La he avisado, claro está. He anulado la tarjeta y he ido a poner la denuncia (me han recomendado que diga que me la han robado, opción que no descarto tampoco; pasar por donde hemos pasado... en fin). Cuando he llegado a la comisaría me han explicado que debo esperar dos días por si aparece; me han tomado datos y me han dicho que si no aparece en 48 horas podré poner la denuncia con todas las letras.

Bien, he llamado y he vuelto a avisar. Escandalizada, me ha preguntado dónde estaba el prospecto de la denuncia. Y ahí, justo en ese momento, los astros se han alineado para tocarme las bolas. Juraría que he oído como el Destino se empezaba a reír con fuerza. Pero bueno, sigamos. Le he dicho lo que el señor munipa me había comentado a mí y que por ello no me había dado ningún resguardo. Me ha hecho volver y volver a preguntar. ¿Qué me ha dicho? Lo mismo: 48 horas, blablabla... Vale, pienso yo. El problema está solucionado. Que soberanamente gilipollas soy.

A todo esto, la pequeña Fruto Seco estaba conmigo, esperando y aguantando mecha. Ha sido de las pocas cosas buenas del día: He estado con ella desde la una hasta casi ahora (las 10.45 de la noche). El caso es que, bueno, hemos empezado a parlotear, a analizar, a hablar. Eso que nos gusta tanto a las mujeres. Hacia las siete, he recordado que tenía un hogar y he decidido volver. JAJAJAJAJAJA. Eso he oído, creo recordar. No le he dado importancia... craso error por mi parte.

Cuando he llegado, mi madre me ha llamado, le he vuelto a explicar lo que me habían dicho, y de una forma muy poco amable (llamarme de todo menos bonita y encabronarme a mí, que soy la Reina de la Paciencia... pues eso) me ha obligado a volver a la puta comisaría, dónde una vez más me han dicho lo que ya me habían repetido. Estaba de tan mala ostia que he ido a casa del Fruto Seco, dónde he conseguido relajarme un poco.

Hasta que ha vuelto a llamar. Allí, a su casa, preguntando por mí. Menos mal que el Fruto Seco y sus padres son como son y me tienen cariño, sino... pues eso. Al final, tras gritarme un poco, repetirme mil veces lo imbécil que soy, que no entiende que como de una persona tan lista como ella ha podido salir una energúmena como yo y demás perlas, he conseguido colgarla. En plan tranquilizador, el aita de mi vaskita me ha invitado/obligado a quedarme a cenar. Evidentemente, me he quedado a cenar y nos hemos echado unas jajas, porque yo también soy como soy y siento la imperiosa necesidad de tomarme las cosas con filosofía. Pero de verdad... Un día la mataré y me quedaré así, tan a gusto.

Vaya... al final “corto” exactamente no ha quedado... ^^U

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jueves, febrero 28, 2008

Simple como una patata

Suelo definirme con la frase de “Simple como una patata”. El otro día me dijeron que no. Y bueno, quizá simple no sea, pero tampoco complicada. Soy... compleja. Ya sé que son sinónimos (o eso creo recordar, vamos xD), pero yo no quiero tomarlo como tal. Me explicaré: Para mí, alguien complicado es alguien difícil de entender, alguien de quién no captas sus acciones y reacciones, alguien de quien no sabes cómo tomarte las cosas que te dice. Alguien que tiene tales intríngulis mentales que es imposible cruzar esa maraña de pensamientos. Alguien complejo sin embargo, es alguien que pese a no ser transparente, es más o menos igual en la mayoría de situaciones. Alguien que sabes cómo va a reaccionar, supongo que porque le conoces o porque es rutinario, habitual.

Yo me resulto eso, muy rutinaria. Aún así, hay gente que es capaz de sorprenderse conmigo. Esto igual suena un poco... narcisista, pero hay gente que es hasta capaz de admirarme un poco (Ahí si que me sorprendo yo xD). Y no solo gente “nueva”, gente que no conoce ni mis coñas ni mi estilo (mi jefa aún sigue flipando por un comentario demasiado literal de hacer rodar cabezas), gente que me conoce desde hace mucho ya (Fruto Seco, por ejemplo) sigue sorprendiéndose. Y yo sigo asombrándome ante su sorpresa; ¡si soy simple como una patata! Ella, como otros, siguen diciéndome que no. Igual es porque bajo mi capa de incertidumbre personal sí que me conozco, pero no sé... Me veo poco complicada.

Igual es que soy poco habitual, aunque mis reacciones sean lo más normal del mundo, y eso desconcierta a la gente. Igual es que sí soy complicada xD. Igual es que el karma podrido que controla mi vida me hace moverme de una forma poco arbitraria, pero el caso es... que sorprendo a la gente. No sé si es bueno o malo, como todo, a mí me parecerá bueno y yastá ^^ Pero sigue haciéndoseme curioso. Y aquí podría insertar una parrafada preciosa de lo maravilloso que es sentirse diferente, de lo cool que resulta ser la oveja negra y lo chachi guay de la muerte que es ser alguien atípico. Pero como aunque sepa que soy un pelín rarita me siento más bien normal, pues como que sería un poco idiota hacerlo xD.

Por otro lado, y para terminar el egopost, últimamente me siento muy afortunada. Es... raro tener tantos amigos, tener gente que quiere estar conmigo, que me aprecia incluso. Que quiera quedar conmigo para dar una vuelta, que no le agobie estar esperando horas en el trabajo, que me mande sms para saber que tal estoy, que me cojan el teléfono sin dudar, que me aguanten estas chapas interminables, que no pongan “No conectado” en el msn cada vez que me conecto...xD Es raro.

Y por eso me molesta tener todavía ciertas barreras. Me duele bastante. Que digo doler... me jode muchísimo. En mi cabeza caótica hay varias capas. Como si del mar se tratase. La playa, la orilla y la superficie están a disposición de todo el mundo. No me importa que la gente vea esa parte de mí. Los que les gusta nadar y no les da miedo adentrarse un poquito más, descubren los arrecifes coralinos, muchos se quedan ahí; más menos, es un paisaje bonito. Si cogen bombonas de oxígeno, empiezan a adentrarse en aguas más oscuras; aunque no pasa nada, la superficie está muy cerca todavía. Si deciden hundirse más, los rayos del sol empiezan a dejar de alumbrar. Hay algunos, la mayoría, que deciden abandonar y vuelven a la comodidad de la playa. Los menos, los que deciden adentrarse más y se adentran en la profundidad de mi mar particular empiezan a ver las aguas abismales. Ahí podrían estar la mayoría de los que están a mi alrededor. Supongo que por miedo a que toquen fondo y vean mis monstruos marinos, les retengo ahí. Por miedo a que se queden sin oxígeno, les empujo hacia arriba, dónde las aguas son más seguras y apacibles.

Y me jode este miedo irracional que me obstaculiza; deseo ver si resisten el embate de todo lo que tengo dentro, para bien o para mal. Pero como temo hacer daño (y también que me abandonen, no soy tan buena persona) me quedo ahí, expectante. A medias. Sin saber si quiero que bajen a alumbrar lo que aún no han visto, o dejarles ahí, con la parte menos cruel de mi ecosistema. Supongo que por el momento, quiero que se queden en los arrecifes, en la playa. Aunque puedan hacer incursiones, que estén en la zona que les sirve de entretenimiento, como hogar y como sustento, sin miedo a que algo les agarre y les parta el cuello.

Pensándolo bien, no soy simple como una patata, soy compleja como una sardina; llena de escamas y espinas.

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sábado, febrero 09, 2008

Canciones

Canciones. Ya quedó claro que el Gran Guionista nos odia y se divierte viendo como nos retorcemos en la ironía y el dolor sentimentaloide. Bien. Vale, lo asumo y yastá. Me costará más o menos. Es Él el que escribió mi guión, y no hay más remedio que seguir el papel que me ha tocado interpretar. Pero joder, ¿También tenía que meterse a compositor?

Me explico: Cuándo más jodido estás, y no quieres saber nada del mundo, de repente, como con un eco celestial, suenan las canciones más románticas y bobas del mundo, clavándose en tu alma, haciéndote recordar lo que no tienes y por qué estás así de mal. Y da igual dónde huyas, da igual que apagues la radio o el ordenador. Porque te perseguirán allí dónde vayas.

No es normal que estés tan tranquilo en el metro, donde NUNCA ponen música (se supone, al menos T_T) y pongan la Oreja de Van Gogh. No puede ser que estés huyendo de la improvisada banda sonora del metro, te montes en un bus conducido por un heavy aleatorio y éste ponga la canción "That Girl" de Iron Maiden (que dice más o menos y entre otras cosas, algo así como "la chica que necesitas, que no se cansa de estar ahí, deberías abrazarla...blablabla"). Ya, cuando sales asqueado del bus y escapando, decides ir andando te topas de morro con una pija aleatoria con su móvil de última generación a todo volumen que le enseña toda emocionada a su amiga la banda sonora de Anatomía de Grey. Y así sucesivamente, porque cuando estás en racha, da igual que local vayas o en que antro te metas; la canción mágicamente cambiará y se adaptará a tu creciente desesperación, con canciones cada vez más tristes que hablan de amores imposibles y corazones rotos.

Y manda huevos, porque llegados a este punto, estás tan destrozado por dentro que hasta tú te bajas canciones que sabes te van a recordar aquello que anhelas y jamás podrás tener, te rebuelcas en tus propios sueños rotos, poniéndote trabas mentales, tratando de ser fuerte sin conseguirlo, llorando sin derramar lágrimas, sin decir nada, solo en tu habitación.
Puto Guionista de mierda... ¿Quién coño le enseñó las bases del solfeo?

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martes, diciembre 11, 2007

Bizarre Love Triangle

Es que es tan bonita...

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Every time I think of you
I get a shot right through into a bolt of blue.
It's no problem of mine but it's a problem I find,
living a life that I can't leave behind.
There's no sense in telling me,
the wisdom of a fool wont set you free,
but that's the way that it goes,
and its what nobody knows
and every day my confusion grows.

Every time I see you falling,
I get down on my knees and pray,
I'm waiting for that final moment,
you'll say the words that I can't say.

I feel fine and I feel good,
I feel like I never should.
Whenever I get this way,
I just don't know what to say,
Why can't we be ourselves like we were yesterday?
Im not sure what this could mean,
I dont think you're what you seem.
I do admit to myself that if I hurt someone else,
then wed never see just what were mean to be.

Every time I see you falling,
I get down on my knees and pray,
I'm waiting for that final moment,
you'll say the words that I can't say.


Every time I see you falling,
I get down on my knees and pray,
I'm waiting for that final moment,
you'll say the words that I can't say.


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Cada vez que pienso en ti
recibo un disparo dentro de mí, una ráfaga de tristeza.
No es un problema mío, pero es un problema que encontré
viviendo una vida que no puedo dejar atrás.
No tiene sentido decirme que la sabiduría de un loco no me hará libre,
pero este es el camino que sigo,
y es el que nadie conoce
y cada día crece mi confusión.
Cada vez que te veo alejarte,
me arrodillo y rezo,
esperando ese momento final,
en el que digas las palabras que yo no soy capaz de decir.
Me siento bien y aliviada,
me siento como nunca.
Cada vez que me siento así,
no sé que decir.
¿Por qué no podemos ser los mismos que fuimos ayer?
No estoy segura de lo que esto significa,
ni creo que tú lo entiendas.
Yo ya me admití que si hiero a alguien más,
nunca entendería como quisimos ser.
Cada vez que te veo alejarte,
me arrodillo y rezo,
esperando ese momento final,
en el que digas las palabras que yo no soy capaz de decir.
Cada vez que te veo alejarte,
me arrodillo y rezo,
esperando ese momento final,
en el que digas las palabras que yo no soy capaz de decir.

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sábado, noviembre 17, 2007

Psé...

Ayer estuve hablando con un amigo y a lo tonto a lo tonto nos salió una teoría bastante interesante: Sentimentalmente él dice ser ese típico calcetín que ha quedado desparejado, que pega con algunos, pero no encuentra a su pareja ideal. Yo por otra parte soy una de esas camisetas que tienes olvidada en el cajón, de esas que te sirven cuando no tienes nada más y el resto de tu ropa se está lavando, pero que de normal no te pondrías. Es gracioso y triste, una chorrada, pero también una verdad simplificada.

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miércoles, agosto 15, 2007

Melancolía


Por alguna razón, no estoy de humor. No sé si me he equivocado, Estoy meláncolica, y mi cabeza le da vueltas a cosas que no tienen nada que ver conmigo, al menos de forma directa. De repente, veo que tengo más influencia sobre otros de la que creía tener.
"La noche ha girado en torno a ti, ¿no te has dado cuenta?". Parece ser que es cierto, siempre estoy en medio de todos los saraos. No tengo ni idea de por qué es así, pero así es. Que creído suena, ¿verdad?. Yo, que trato de pasar lo más desapercibida posible, dando pasos en la oscuridad de mis pensamientos, y resulta que a veces sirvo para iluminar a otros. La verad... No me gusta este párrafo, suena horriblemente orgulloso y no creo ser así.
Aunque tampoco puedo hablar mucho acerca de cómo soy, cada día me sorprendo más. Toda mi integridad con respecto a algunos temas, se tambalea. Todo lo guardado bajo llave trata de escapar por al cerradura. Todas las lágrimas que no derramé se hacen cada vez más amargas, formando un peso en el estomágo que no sé si soy capaz de digerir.
No soy inmune a los errores, de sobra lo sé. No me importa equivocarme. Pero una lucha interna entre mi filosofía de vida y la sensación de que voy a cagarla me está destrozando las entrañas. Espero que sea por poco tiempo, y que mi filosofía gane. Es menos ortodoxa, quizá me arrepienta, pero es enteramente mía al menos. Depende de muchos y muchas, pero es mía. Y total, por un error más o menos en mi larga lista de fracasos...
Pero llega un punto en que no sé nada, que tengo que sacar fuerzas de donde no hay, que tengo que luchar contra la corriente. Yo, que había decidio dejarme llevar, tengo que luchar. Me jode, pero mi burbuja de simplicidad parece que va a estallar de un momento a otro. Aunque me den igual, todas las acciones traen consecuencias a las que me tendré que enfrentar. Tarde o temprano... ¿Como es posible que la simple acción de animar a lguien se trunque es cuestionar la propia personalidad? ¿Tan endeble soy? ¿Tan fácil es destruir unos principios que me costaron años de esfuerzos erigir?
Es que... Qué estupidez.

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jueves, junio 28, 2007

Edición


He borrado la anterior entrada; no sé si alguien la había leído ya. Era una sarta de palabras grandielocuentes que sólo llevaba a la autocompasión. Y si yo estoy cansada de mostrarme victimista, imagino que vosotros más de verme así :P
Es hora de avanzar, otra vez; no puedo permitir que lo de siempre me desanime: Si está ya por convertirse en rutina es mejor que me acostumbre a ello, aunque duela. Al final acabará por no doler. Al final encontraré a ese alguien que me verá más allá de una buena amistad. O no. Pero me da igual.
Lo único que tengo claro por ahora es que no voy a esperar nada, y así nada me defraudará. Como dicen en un gran libro (El honor del Samurái): "La esperanza, grando o pequeña, es sin duda un lujo y nada más". No estoy hecha para lujos. Habría nacido en una familia rica, si así fuera xD

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jueves, junio 21, 2007

Amor

Pues eso. Que ultimamente no paro de escuchar canciones romanticonas y tristes; me siento idiota... realemente idiota, pero bueno, por una vez no quiero personalizar, porque personalizar siempre duele :P

El caso es que analizando fríamente, el amor es una estupidez, una apuesta que nunca va a ser ganada, porque salvo raras ocasiones todo se rompe, todo se acaba desgajando, y nada queda igual. Además, ¿para que sirve? Cierto es que las alegrías son mayores, pero los disgustos son también mucho más profundos y no sé hasta que punto vale la pena arriesgarse.

Porque esa es otra: Aunque tu te arriesgues y pongas todo de tu parte, la otra persona, por miedo a que salga mal, por cobardía o porque teme abrir viejas heridas se retrae, se oculta y no te deja acercarte. Puedes cabrearte con ella, pero ni puedes ni debes echarle la culpa; al fin y al cabo ¿quién no tiene miedo?

Es una de las sensaciones más crueles del mundo y sin embargo, ahí vamos, como mosquitos a la luz, aún sabiendo que nos abrasará. Porque lo sabemos, vaya que si lo sabemos. Ojalá vendiesen manuales, para saber cuánto hay que acercarse a la luz; que nos caliente y reconforte, pero que no nos calcine en el momento.

Además, y otra vez viéndolo bajo la lupa de la razón: No tiene ningún sentido biológico. Parece más el invento de unos grandes almacenes o la excusa de un grupo de pensadores puritanos que una reacción humana de verdad. No puede ser, porque no sirve para nada: Ni para sobrevivir, ni para criar, ni para nada.

Te quita libertad, tienes que compartir tu espacio vital, tienes que mirar por la otra persona y preocuparte por ella, como si tu vida valiese menos cada vez que está cerca. Y lo peor, es que piensas que asi es. "Mientras él esté bien, yo seré feliz". Y lo eres. ¿Pero que clase de imbécil puede creer que así son las cosas en realidad?

Lo peor es... que por mucho que despotrique contra el amor, sigo esperando hallarlo, me sigue doliendo y sigo escuchando estas estúpidas canciones románticas.

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viernes, junio 01, 2007

Alma

¿Qué se supone que debes hacer cuándo la que parecía tu única seña de identidad parece haberse ido por algún retrete destartalado? Sigo sin poder dibujar (aparte de basura) y toda la práctica que he ido cogiendo ha desaparecido, para quizás no volver. Todo lo que dibujo carece de alma, le falta esa chispa, ese algo que hace que realmente disfrutes viendo una ilustración o una escultura.
Yo antes era capaz de atraparlo y exponerlo, pero desde hace un tiempo a esta parte me resulta imposible. La habilidad que creía mía se ha escapado, las musas me han debido abandonar. Una parte de mi alma se ha ido con ellas, y aunque procuro no hacerle caso, soñando que un día volverán, cada vez que cojo un lápiz y trató de plasmar algo, lo que sea, me deprimo un poco. No lo consigo. Y lo más curioso es, que nunca pensé que algo tan tonto sería tan importante para mí.
Además, imbécilmente por mi parte, siempre pensé que esa habilidad estaría a mi lado. Pero que idota. ¿Tan cercana la creía de mí, que podía haberla atrapado para siempre? Ya está visto que no. Es un bache, una crisis creativa, un abismo dónde las ideas y la práctica se han muerto.
Lo peor, es que si la mayoría de dibujos que tenía antes ahora me gustaran y no les sacase mil fallos, podría esbozar aunque fuese una pequeña sonrisa. Pero no. Lo que dibujo ahora es peor que lo de antes, y lo de antes es condenadamente horrible.
Y aquí estoy, pudriendome en un cieno de creatividad que no se deja modelar ni recojer, que no se deja plasmar, y que en vez de ayudarme a avanzar, me ata en un sinsentido que ahoga los pocos momentos en los que parece que las musas se han vuelto a apiadar de mí.

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lunes, abril 02, 2007

¿Y bien?


Heme aquí, masticando chicle de sabor fresa, con un pijama rojo horrible, delante del ordenador, portal y ventana, pero también caja tonta, que me abre las puertas del ciberuniverso. Mientras tanto, la muela derecha del juicio se abre paso entre la carne y la encía, para conocer el mundo y de paso suministrarme dolor gratuito.

Me meto otro chicle a la boca, el otro no tiene sabor; mascando se me va la ansiedad y puedo prestarle menos atención al nuevo diente que lucha por emerger. Tengo frío en la mano derecha, pero no en la izquierda, aunque sí un ostión en la pierna izquierda y no en su contraria. Es un moratón grande, que me mira mal cada vez que lo froto, con la vacua esperanza de que si lo toco lo suficiente acabará por desaparecer.

Hago memoria de las risas del fin de semana que acaba de concluir, sonrío al recordar sonrisas y suspiro de alivio al recordar miradas que ya no me afectan. La muela sigue taladrándome, mientras mis libros y apuntes de historia y filosofía me miran expectantes, esperando a ser utilizados y con suerte, también memorizados.

Un tercer chicle entra en mi boca, se me ha acabado la caja y mi estómago se queja de que la cantidad de comida real que le he metido hoy sea menor que la de días anteriores; he decidido hacer dieta, y deberé gastar muchos puntos de voluntad para hacer frente a la comida, que susurra divertida desde mi propia cocina. Pauso la escritura, voy a por un vaso de agua y sé que cuando vuelva, aquí seguirán las letras del word, impasibles ante la nada.

Vuelvo y me siento en la silla de cuero negro, efectivamente las letras aquí siguen, reproduciéndose ahora con mayor fluidez; quizá porque antes tenía la boca seca. Masco y masco, salivando, me miro las manos, sigo teniendo la derecha fría. Reflexiono, hoy tendré una dura batalla verbal con mis progenitores, y quiero salir de ella victoriosa.

Miro el reloj, me quedan catorce minutos exactos de libertad condicionada (que no condicional). Pongo música, la soledad de mi mandíbula masticando y el toqueteo en el ordenador es lo único que se oye junto a mi respiración en la casa vacía. Cambio tres veces de canción, las dos anteriores no me apetece escucharlas. Por alguna extraña razón, recuerdo la historia de Único el unicornio, último de su especie, a quién quieren exterminar los dioses.

Miro la cama, algo nostálgica, oteo la habitación; quiero tener un hogar propio, un rincón de soledad, un sitio que no tenga nadie esperándome a la vuelta. Palabras y frases que no tiene nada que ver se han tejido en este campo virtual; no tengo ni idea de por qué, sólo sé que lo han hecho y que lo volverán a hacer.

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sábado, marzo 10, 2007

Nada


Bueno...
Hacía demasiado que no escribía. Y no es que no haya tenido intención de hacerlo, es sólo que... En fin, pereza supongo. Tampoco es que tenga mucho que contar, ahora que lo pienso :P

Últimamente no me sale nada como quiero, y dibujo peor y peor; no consigo dar vida a las ideas que tengo en la cabeza, y me jode muchísimo, porque me da la sensación de que el único don que tengo se me esta agotando.

Cuando empiezo a pensar desde ese prisma pesimista me replanteo incluso la carrera que quiero hacer el año que viene. No son dudas acerca de querer hacerla o no, pero me da la impresión que sólo es otra excusa más para mantenerme ocupada unos años más, para huir de la edad adulta. Una carrera sencillita y que no me dé dolores de cabeza, pero que empiezo a creer que no es para mí. Sí, vale, sé dibujar. Pero no tengo imaginación, no soy emprendedora y no me motiva lo suficiente. Si no soy capaz de esforzarme por ella, que se supone que quiero hacerla, no sé... Tal vez no sea para mí. Lo cual me lleva a no saber qué demonios hacer con mi vida.

Hay veces que (y seguimos con el pesimismo) me replanteo incluso qué hago y para qué. Si lo viésemos desde un punto objetivo, ¿para qué hacer nada?. Me da la sensación de que estoy ahí, que vivo, sí; pero como una concha vacía: Existo, pero sin nada dentro. Cada día me apago más y más, hundiéndome en conversaciones superficiales que sólo me sirven para huir de la realidad, que insiste en golpearme con sus puños de hierro.

Es una emoción incómoda, no encuentro mi sitio, soy un círculo en un mundo de cuadrados. Necesito mi espacio, mi vida, mi sueño, pero los he perdido. Supongo que, el hecho de que el pilar sentimental esté vacío y carcomido por dentro, tampoco contribuye a que esté mejor. Es una chorrada, pensando fríamente, las relaciones traen más disgustos que alegrías, y más inseguridad que otra cosa, pero... Lo hecho de menos. Claro que, cada día que pasa, más claro parece el hecho de que no hay nadie para mí, al menos por ahora.

Lo peor de todo, esque no puedo gritar. No lloro, no me da un berrinche, no cojo las cosas y las estrello contra el suelo. No. Me trago la melancolía y escribo estas gilipolleces, aireándolas para que todo el mundo pueda verlas. Cuán patética puede ser una persona, que tiene que estar al calor de su ordenador, vertiendo sus inmundicias en la Red para sentirse mejor. Que ascazo.

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jueves, febrero 08, 2007

Cerrando Etapas


Después de mucha reflexión y pensamientos, he llegado a una conclusión a la que debía haber llegado con más rapidez. Porque mira que me lo llevan avisando tiempo... Pero ya se sabe que no puedes darte cuenta de las cosas por medio de los demás.
No sé cómo serán las cosas de ahora en adelante; tampoco me interesa en exceso saberlo. Ha llegado la hora de la determinación, de abrir los ojos, de cerrar una etapa. No sé si fue bonito o no mientras duró. Tampoco me interesa saberlo.
Ya es hora de aúllarle a Selene con la tranquilidad de que los que me oigan sepan que todo está bien. Ya vale de escudarse en sentimientos que no conducen a nada y en sensaciones que aunque puede que ciertas, carecen de sentido y están vacías.
Quizá sueno arrogante, pero pretendo serlo. Quiero serlo. Ya vale de ser el último recurso, de estar siempre ahí. Lo que dá de sí una semana de reflexión y autocritica. O unas horas, mismamente :P. Voy a salir a vivir otra vez, sin mirar atrás. Lo que tenga que venir, vendrá; quién tenga que cruzarse en mi camino, se cruzará y el que tenga que salir, también lo hará. Hasta aquí. Me toca vivir a mí. Se acabó. Hostia ya.

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lunes, febrero 05, 2007

Luces y Oscuridad


No me importa cuánta gente tenga al rededor, me siento sola. Es uno de esos bajones sin sentido, sé que como el dolor de una herida, como el corte de un cuchillo, este dolor también pasará; pero mientras espero a que se vaya, aquí sigue, arañandome el alma, haciendo chirriar sus garras contra mi mente.
Es idiota y una estupidez, más que nada porque sé que no estoy sola en absoluto, pero no puedo evitarlo. Mire a dónde mire, todo el mundo parece haber encontrado su lugar, cada persona tiene su foco de luz, su pequeña o gran alegría particular, que como las velas que se tiran a los ríos con los nombres de los difuntos, guían sus almas por la sempieterna oscuridad del mundo. Y ahi estoy yo, dejandome alumbrar por la gente de mi alrededor, sientiendome de nuevo en el camino correcto por instantes que me hacen reír de verdad. Pero esas luces no son para siempre, esas luces son sólo para mi gente, y aunque puedan hacer brillar un poco de esperanza, no puedo (ni quiero) retenerlas sólo para mí. Las dejo marchar, las empujo a que se marchen, las asusto, las hago creer que yo sola puedo dar tanta luz como para alumbrar mi camino.
Pero nada más lejos de la realidad, me temo. Mi luz se ha apagado, las sombras vibran a mi alrededor, haciendome tiritar de incertidumbre. Todos parecen tener una vida, un sitio en el que estar, una luz que les guía y a quién guiar. No sé que hacer. ¿Me quedo quieta, esperando una luz que es probable que jamás venga a por mí o corro hacia dónde creo que está, con el riesgo de no salir jamás de la oscuridad?

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viernes, diciembre 08, 2006

Dungeon



Me siento. Escucho. Sonrío. Pienso. Me tranquilizo. O no. ¿A dónde lleva todo este camino? A veces me acojona el pensarlo siquiera. La de vueltas que da el dungeon que es nuestra vida. Y digo dungeon, o mazmorra, porque eso es lo qué es.

Entras y al principio avanzas sin temor. Todavía la luz de la entrada se ve, y hay algo que te guía, que cuida de ti. No tienes miedo, pues. A veces tropiezas con una piedra que no habías calculado tan cerca, o te esmorras contra una pared que hacía segundos no estaba. Pero no te importa, la luz de la entrada baña casi todos los recovecos que alcanzas a ver. Realmente sólo estas remoloneando por el principio de la cueva. Tus pasos ni siquiera resuenan, ni siquiera tienen eco. Tampoco reparas en ellos, no te sientes ni solo ni perdido, estás bien. ¿Por qué ibas a fijarte en algo tan insignificante como el eco de tus propios pasos?

Pero entonces sucede. Ves una puerta entreabierta, que se escapa de los rayos de luz casi por completo. En un principio no cambias la comodidad de pasearte por el rellano de la mazmorra que tan bien conoces por una mugrosa y oscura puerta. Pero entonces notas que los rayos empiezan a flaquear, que no son tan espléndidos como lo eran antes. Y la entrada se te va a haciendo pequeña, te falta el aire, el aliento; el alma se te empieza a oprimir. Y en vez de volver a la luz decides seguir adelante y atraviesas la puerta llena de moho y telarañas. Que de repente, boom, te traslada a otro plano que tan sólo podías rozar e imaginar en los sueños más ocultos de las largas noches que pasaste en la entrada. Ahora empiezan a resonar los pasos, ¿verdad?

Pero sigues adelante, la luz sigue estando ahí, a tus espaldas. Pero procuras renegar de ella, adecuando tus ojos a la creciente oscuridad. En un principio te sientes torpe, te haces cortes con las rocas mal pulidas de esas paredes que no ves. Generalmente son superficiales y curan con rapidez, dejando unas cicatrices casi imperceptibles. Pero siempre hay una primera vez, en la que, como al principio, calculas mal las distancias y te acercas demasiado a una piedra demasiado afilada. Si te das cuenta a tiempo, eres capaz de sacártela, mientras observas como tu cuerpo sangra y te recuperas lo suficientemente rápido como para poder avanzar unos metros más, haciendo grandes paradas de tiempo que usas para descansar. Si no te das cuenta, y sólo notas el dolor cuando esa roca esta rozando el corazón es probablemente tarde para ti. Estarás tan acostumbrado a ese trozo de mineral que al principio ni siquiera querrás sacártelo. Te lo oprimirás contra el pecho, hundiéndolo más en tu alma. Y estarás a la mitad del dungeon, con la luz demasiado lejos como para volver, un mundo de sombras demasiado cerca como para huir y una herida sangrante que no deja latir a tu corazón con toda la fuerza que debería. Paseas, indeciso, en la mitad del camino, en ese punto concreto, con el eco como único compañero, añorando el tiempo en el que estabas en la entrada.

Un día, sin embargo, tomas una determinación. Seguirás avanzando, aunque sin lastre alguno. Tiras todo lo que te ata a la luz, aunque sin renegar de ello. Y hundes las manos en tu pecho, sacando esa maldita roca dentada, agrandandando la herida, cubriéndote de sangre. Y lo notas. Notas como tu cuerpo fluye de nuevo, como estas más ligero. Pero si prestas atención, entre el eco de tus pasos y las gotas de sangre cayendo al suelo, se oye el desprendimiento de pequeñas esquirlas de la roca que se aferran a tu corazón. Al cabo de unos días casi sin aliento, casi rezando para que la parca se te lleve, te vuelves a poner en marcha, con la esperanza en ristre, como si fuese tu bandera. Sin embargo, lo sigues oyendo. Sobre todo en las horas previas al sueño, en el que la vigilia conecta con el mundo de las ánimas. Clanc, clanc, clanc. Son los trozos de piedra de tu corazón, que suenan cuando éste late.

Sientes miedo, vaya que sí. Pero ya te da igual, sólo ves pasar piedras y más piedras, paredes, suelo, techo. Todo igual y todo distinto. Te sigues tropezando, aunque receloso, lo haces menos. Aunque prudente y cauteloso, tienes el alma llena de cicatrices. Y poco a poco toda esa prudencia se va mitigando, pierdes el cuidado. Apenas se ve la luz de la entrada. Pero te da igual. Estás tan acostumbrado a la sombra como al aire viciado que se respira aquí. Y un día, cuándo menos te lo esperas, ves un trío de puertas. Una es dorada. Resplandeciente y bella, sientes desconfianza. Otra es de madera, como la que te llevo hacia aquí. Ya has pasado una vez por otra igual a ella. ¿Seguro que debes repetir?. La otra ni siquiera se ve. Parece ladrillo negro, lacado. Si está tan oculta, por algo será. Algo te dice que te debes apresurar. El tiempo corre, y tienes que salir del dungeon. Pero aún así, ¿qué elegir? Tus pasos, único compañero junto a la oscuridad, rebotan una vez más. ¿Cómo demonios pudiste pasarlos por alto antes? Ahora se oyen de una forma tan clara...
Y ahí me encuentro yo, en mi dungeon particular, sin saber qué hacer, por dónde ir, para qué marchar. Yo ni siquiera veo la luz. Hace demasiado que no. En mi caso, de todas formas, nunca fue demasiado brillante. Aunque así, ahora, no la echo de menos. Clanc, clanc, clanc. Malditas sean las heridas mal curadas, malditos sean los pasos que se funden con ese horrible sonido y malditas sean también las tres puertas que tengo frente a mí. Por lo menos son sólo tres. He oído de aventureros que tenían demasiadas y no supieron que hacer, y de otros que ni siquiera puedieron elegir.

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domingo, junio 11, 2006

Putos Domingos


Ya sé lo que dije ayer de quejarme menos y esas cosas, pero esque me resulta imposible no hacerlo en domingo. Por H o por B, siempre tiene que haber algo que me toque las narices, o me entristezca. ¡Esque así no sé puede vivir, leñe!
Yo creo que es algo patológico, un virus que se activa sólo los domingos, que inunda las habitaciones y los barrios, buscando adolescentes, infiltrandose en sus mentes, para luego convertirlos en seres grises que lloriquean por las esquinas.
Es curioso, porque da igual lo bien que hayas estado el día o días anteriores, aunque te haya tocado la lotería, aunque tu cama se haya tornado oro o hayas hecho unos exámenes fenomenales (aún estoy decidiendo cuál de las tres opciones es más inverosímil), cuándo llega el domingo todo se torna negro, ahogandote en la miseria más profunda, sin dejarte escapar de tus propios pensamientos.
Da igual lo que hagas o tengas que hacer. Todo se va diluyendo en una espiral de tonos grises que acaba por tragarte. El único medio infalible para contrarestar este maldito virus es salir a la calle, despejarte con tus amigos, reirte de cosas superfluas y olvidarte de tus pesares a base de dulces, risas o lo que más a mano tengas.
Pero el destino, majo, majísimo él, te dice que no puedes. "Hoy es domingo, tienes que estar recluida en casa, tienes que estudiar" dice el destino. Y entonces te entristeces aún más y otra espiral vuelve a comenzar: te agobias, intentas despejarte, quieres salir y no puedes hacerlo. Te agobias de nuevo...
Además, lo peor, es que comienzas a pensar. A despedazar y sacarle las entrañas a tu mente, y te das cuenta de que es muy probable de que si estas así es únicamente por tu maldita culpa. Y aquí viene lo mejor de todo: No hay ninguna duda o vacilación, es tu culpa. Da igual la situación o el por qué, pues es tu culpa y no puedes echarsela a nadie. Entonces te mosqueas, y aguas la fiesta a los demás, abrumandoles con tus problemas. Y por si fuera poco, vas a tu web, blog o foro favorito y lo vomitas todo, para que el resto pueda contemplar cuán patetico eres.
Putos Domingos.
*El dibujo es mi persona, hace bastante ya que lo hice, pero me sigue gustando y pegaba con el post :P

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